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Isla de Pascua

Que afortunados deberíamos sentirnos los chilenos al tener en nuestro país un pedacito de Polinesia tan increíble como lo es Rapa Nui (Te Pito o te Henua), más conocida en nuestra lengua continental como Isla de Pascua, extrema en todas sus formas, y mágica hasta en sus últimos rincones. Por las noches se puede salir a andar a caballo y ver la luna ponerse en las aguas de Anakena, o visitar de día los grandes volcanes Rano Raraku y Rano Kau, junto a la aldea ceremonial de Orongo, las rutas de los moais, Ahu Akivi, Ahu Tongariki, y sus míticas historias que nos empapan de cultura ancestral. Puedes también bañarte en aguas color turquesa con tortugas, peces de colores y corales, o simplemente mirar uno de los atardeceres más lindos de tu vida desde el mirador de Tahai. Tal es el paisaje de las largas llanuras de Rapa Nui, con largos pastizales, frescos pedazos de arena, hermosos volcanes, niños de pelo no cortado corriendo por los potreros sin árboles, y más de alguna manada de caballos salvajes de patas vivas y grueso cuerpo pastando por los campos. Tal es el pueblo repleto con flores suaves y redondos pétalos, lleno de Ibiscos y Tipaníes blancos, y troncos de limoneros, nubes azules y cercos tapizados por plátanos y vegetales de color. Quienes visiten la isla se impresionarán con la magia de este lugar. Definitivamente una isla digna de recorrer, pero para toda esta aventura y los numerosos recorridos que te esperan tienes que andar equipado, por eso no dejes de llevar en tu mochila un tripack con lomitos de atún Robinson Crusoe, para llevar al tour que tú quieras.

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